Como se mencionó antes en este mismo blog, una
de las ideas centrales del constructivismo sugiere que las interacciones
sociales son importantes en este proceso de construcción del conocimiento.
Desde la perspectiva de Vygotsky, en el constructivismo
social la interacción social, las herramientas culturales y la actividad
moldean el desarrollo y el aprendizaje individual. Para el proceso de aprendizaje
es necesario apropiarse; lo que significa ser capaz de razonar, actuar y
participar utilizando herramientas culturales. Para el constructivismo social, el
aprendizaje implica pertenecer a un grupo y participar en la construcción
social del conocimiento. Definición con la cual coincidimos como grupo de
trabajo, ya que para nosotras el aprendizaje es precisamente apropiarse de los
conocimientos, verlos desde nuestra propia perspectiva para enriquecerlo y
personalizarlo.
Por lo tanto, para Lev Vygotsky el conocimiento
es un proceso de interacción entre el sujeto y el medio, pero el medio
entendido como algo social y cultural, no solamente físico.
En el constructivismo social, la cognición crea
cultura cuando el adulto y el niño, en conjunto, generan nuevas prácticas y
soluciones de problemas que se agregan al repertorio cultural del grupo
(Serpell, 1993). De esta manera, las personas son tanto productos como
productores de sus sociedades y culturas (Bandura, 2001). Es decir, la persona
participa activamente en el proceso.
Woolfolk menciona en el libro que una manera de
integrar el constructivismo individual y el constructivismo social es
considerar que el conocimiento se construye de manera individual, pero que está
mediado por la sociedad (Windschitl, 2002). Ambos son importantes en el
proceso, tanto el individuo y su capacidad de raciocinio como el factor social
que lo influencia y moldea.
De acuerdo con Woolfolk, en el constructivismo
social existe un conocimiento que es aplicable a un tiempo específico (contexto
social donde las ideas se consideran útiles o verdaderas) y otro que es perdurable.
en el conocimiento, en general, se da una aculturación o adopción de normas,
conductas, habilidades, creencias, lenguaje y actitudes de una comunidad en
particular.
La
autora menciona además que para ese aprendizaje en el mundo real (no solo en el
ámbito escolar) se requiere un tutelaje cognoscitivo, o sea, una relación en la
cual un aprendiz menos experimentado adquiere conocimientos y habilidades
mediante la guía de un experto.
En esa interacción de varios factores, el
aprendizaje puede darse de manera recíproca o por medio de la colaboración y cooperación.
Algunos inconvenientes de ese trabajo grupal podrían ser que se tiende a
valorar el proceso y la velocidad en sí que el aprendizaje o que algunos
tiendan a disminuir con sus aportes porque ven que el grupo avanza con o sin
ellos.
Para lograr esa sana interacción se debe llegar
a una negociación social. El Language Development and Hypermedia Group (1992)
sugiere que una de las principales metas de la enseñanza consiste en
desarrollar las habilidades de los estudiantes para establecer y defender sus
propias posturas y, al mismo tiempo, respetar las posturas de los demás, así como
para trabajar en la negociación o construcción de significados en conjunto.
Para lograr tal intercambio, los estudiantes deben hablarse y escucharse entre
sí. Fundamento obligatorio en los docentes, debido al incremento de
participaciones que se dan en las redes sociales, en donde las personas tienden
a redactar con enojo sus opiniones y pierden el respeto por los receptores de
ese mensaje, el cual puede ser difundido de forma masiva. Es requerido enseñar
el respeto a la opinión ajena y expresarme respetuosamente cuando se interactúa con otros de manera física o virtual.
A pesar de los muchos modelos constructivistas,
dentro de esta teoría en general, se recomiendan cinco condiciones para el
aprendizaje (Driscoll, 2005; Marshall, 1992), que todo educador debe tomar en
cuenta:
Con respecto a la tecnología, Woolfolk agrega
que varios estudios se han realizado para comprobar la efectividad en el uso de
herramientas tecnológicas o dispositivos móviles dentro de un buen desempeño en
el aprendizaje; sin embargo, no en todos se concluye que se aprende mejor por
el simple hecho de contar con acceso a la tecnología.
Por lo tanto, la tecnología es elemental
durante el aprendizaje mientras haya un uso adecuado de las herramientas.
Bibliografía:
Woolfolk, A. (2010) Psicología educativa. 11a. edición. Pearson Educación, México.

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